
A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea
sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo
sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente
y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía
llorar
sólo llorar
entonces su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris.

Como esplende un sesentón cuando logra vencer por dos
pulgadas al bisoño que intentó conseguir el único
asiento libre
como bienquiere el contribuyente silvestre a la cajera número
cuatro en el momento de enfrentarla tras dos
horas de cola
como acoge el deudor la noticia de que ha fallecido su
acreedor más implacable
como suele compungirse la buena gente si el locutor no
advierte a tiempo la traicionera errata que lo acecha
en el cable llagdo a última hora.
como el prójimo que permanece enjabonado bajo la ducha
a causa de un corte imprevisto y al cabo de tres
minutos se solaza al advertir que el agua vuelve a
manar sin usura
como el chofer que se reconcilia con la vida tras esquivar
limpiamente un desbocado camión con tres containers
como el adolescente que ama los decibeles más que a sí
mismo
| El borde de tu man... |
