
Tomo sol,
tranquila
calma.
Aprovecho esta tibiesa
del invierno más frío en años,
y no lo dicen las noticias...
lo digo yo.
¡Qué pedazo de vacío este invierno!
me harían bien un par de tus plumas
para abrigarme por las noches.
A falta de tus plumas
prefiero este sol.
Cierro los ojos y lo miro,
se puede sentir su caricia en el rostro,
como diciendo que la lluvia no es eterna,
como diciendo que todo estará bien.
Podría pensar en mil cosas,
unas que me hagan reír,
otras que me hagan llover.
Escojo de todo un poco
sólo porque...
es inevitable mirar mi mano
y recordar que le falta la tuya,
es inevitable pensar
en el abismo que ahora las separa.
Así que,
miro mi mano y te recuerdo,
miro el sol y sé que todo estará bien.
Mi lluvia ya no vendrá más.
Me dedicaré a tomar sol,
sólo eso.